¿A favor o en contra de la sobriedad?
Prometo que este post no es una chapa. ¡Al contrario! Creo que experimentar es la salsa de la vida y yo practico con el ejemplo. Hace 25 años que empezó mi relación con el vino y hace pocos días decidí hacer balance de nuestro vínculo...
Esta versión del manga Les Gouttes de Dieu consigue algo nunca visto antes: representa de forma visual las sensaciones, percepciones y recuerdos que tenemos cuando catamos un vino. Sólo por esto, ya merece la pena verla, pero hay mucho más.
El reconocimiento de los sumilleres, por fin, está en auge. Estos profesionales que prescriben los vinos para hacer felices a los clientes cada vez están mejor considerados.
La escena se desarrolla en un ambiente festivo y lleno de buen rollo. Los profesores han venido desde diferentes rincones del mundo, han hecho un hueco en sus agendas y se han reunido por primera vez.
Porque una cosa es hacer vino, con sus tiempos marcados por el sol, el clima, y la añada, y con todo el reto que conlleva. Y otra cosa es venderlo. “Colocar” una botella de vino es lo difícil en este sector. Y hasta que no se vende esa botella, no empiezan a sumar los números de la bodega.
Una noche de lloros infantiles del año 2012 y meciendo a mi hija María, vino a mi cabeza el nombre de la que iba a ser mi empresa: The Wine Studio. Imaginaba un lugar de creación y aprendizaje en torno al vino, con un enfoque internacional y un toque de frescura.